"No es normal que los policías de Banda del Río Salí se hayan trasladado hasta Yerba Buena. Pero tampoco es ilegal". Con estas palabras, el ex comisario Héctor Rubén Brito defendió el accionar del personal policial que cruzó tres jurisdicciones para "comprobar" la muerte del juez Héctor Agustín Aráoz.

Brito era jefe de zona de la Regional Norte el 26 de diciembre de 2004, cuando asesinaron a Aráoz de nueve balazos. El fiscal de Instrucción Guillermo Herrera acusó a Ema Gómez, que había sido novia del juez, y a Darío Pérez, por el homicidio.

Por su parte, los ex policías de Banda del Río Salí, Rodolfo Domínguez, Andrés Fabersani y Rubén Albornoz, fueron imputados de los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado.

La primera testigo que llamó el Tribunal (compuesto por los camaristas Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norry y Emilio Páez de la Torre) en la jornada vespertina fue la hija del juez, Joaquina Aráoz Terán. Sin embargo, los abogados defensores Gustavo Morales (por Pérez y Fabersani), Cergio Morfil (por Domínguez) y Mario Mirra (por Gómez), se opusieron. En sus argumentos, dijeron que la joven había presenciado el 90% del debate.

Aráoz Terán ingresó a la casa de avenida Aconquija 2.950 la noche del crimen. Ella llegó con su madre y su hermano luego de que la Policía les avisara que su padre estaba muerto. Como los policías que estaban en el lugar afirmaban que un perro no los dejaba ingresar, ella saltó la verja de entrada y entró corriendo a la casa. Luego salió llorando y gritando que Aráoz estaba muerto y lleno de sangre. Ante la oposición, Roldán Vázquez difirió la resolución sobre si se aceptará su testimonio.

Por eso, el presidente del tribunal ordenó que declarara Brito. El ex comisario contó que la noche del crimen se encontraba en la cancha de Atlético Tucumán, presenciando un partido de fútbol. "Cuando prendí el celular, tenía como 18 llamadas perdidas del comisario (Carlos) Vega, que era jefe de la Regional Norte. Me dijo ?tenemos un hecho grave y sos el único que no está aquí?", recordó.

Al llegar a la casa de Aráoz, se encontró con Vega en la puerta. "Estaba molesto porque el subjefe de Policía le dijo que estaba de más su presencia", comentó Brito. Al ingresar a la propiedad, buscó al fiscal y se puso a disposición. Allí, Herrera le confirmó que los policías de Banda del Río Salí estaban aprehendidos. Pero según Brito, los imputados no violaron ninguna normativa en su actuación.

El ex comisario fue quien dio la orden de que llamaran a Gómez, para saber si le habían secuestrado su teléfono. "Llamamos del teléfono de Aráoz. Domínguez llamó y atendió ella. Después me pasó a mí y le pedí que me pase con el subcomisario Alberto Frechina, que estaba con ella", dijo Brito. Minutos después se corrigió: "creo que era el teléfono del juez".

Al día siguiente, según el relato de Brito, Herrera llegó a la comisaría de Yerba Buena y le manifestó que tenían que ubicar a Pérez. "Fuimos hasta Lules. Llegamos a la casa de Pérez y nos atendió su mujer, que nos dijo que estaba trabajando en la remisería. Le pedimos que le avise que lo buscábamos y que pase por la comisaría", relató Brito.

Esa declaración contradice lo manifestado por el oficial Gustavo Beltrán, que la semana pasada había declarado que Herrera, almorzando al mediodía, le pidió ubicar a Pérez, y que no sabían su dirección. Según Brito, la visita que realizó con el fiscal a la casa del ex policía fue antes del mediodía.

El otro dato nuevo que introdujo el testigo es la declaración de Pérez. Brito dijo que alrededor de las 17 lo llamaron para decirle que el fiscal estaba en la comisaría y que lo necesitaba. Al llegar, Herrera le dijo que Pérez ya estaba en la dependencia. El jefe de la comisaría de Yerba Buena, Pedro Lazarte, y Brito, estuvieron presentes cuando el fiscal interrogó a Pérez. "No fue una declaración, porque no se documentó esa situación. Por qué, no sé", afirmó.

En esa charla, Pérez se puso a disposición de la investigación, según el testimonio de Brito. "Pérez estaba interesado en que el fiscal lea los mensajes de Ema Gómez", afirmó. Sin embargo, no pudo precisar si efectivamente Herrera los leyó.

Una extraña conversación tuvo luego con Pérez. "Le pregunté si Ema Gómez era capaz de hacer eso (en referencia al asesinato de Aráoz), y me dijo ?de eso y mucho más?", contó. "Lo noté tranquilo y con el ánimo de colaborar. Le pregunté si no pensaba que Gómez lo podía comprometer en el futuro, y hoy el tiempo me da la razón", expresó Brito.

Así, durante más de cuatro horas, declaró un testigo que defendió a cuatro de los cinco imputados.